Ha entrado tembloroso a la sala donde iba a ser juzgado. Suéter gris, cazadora verde y bandolera cruzada por el hombro. Por su edad y por aspecto sorprendía que, una persona así, pudiera haber hecho lo que ha hecho como profesor de Educación Física. Acompañado por su pareja accedía a la sección cuarta de la Ciudad de la Justicia. Se ha sentado y escuchado; y cuando el magistrado le ha preguntado, únicamente ha soltado un escueto ‘’sí’’ para reconocer como cierto todo lo que se le imputaba. Es más, había llegado a juicio habiendo abonado parte de la responsabilidad civil para con las dos víctimas. Aunque un error del juzgado se lo ha ingresado todo a la misma alumna, cosa que en los próximos días se solventará, se ha comprometido el profesor a pagarlo todo a ambas. Si se quiere librar de la cárcel, cosa que de momento ha hecho, deberá cumplir exitosa y escrupulosamente con esa parte de la pena económica.
