Un policía nacional de día libre evitó en Dénia (Valencia) que un agresor de 74 años le propinara una paliza a su esposa, de 72. Redujo al hombre cuando estaba dando violentos puñetazos en la cara a la mujer, que se hallaba acurrucada y en posición fetal en el sofá de la vivienda. Ocurrió a mediados de este mes de abril. El agente, que está adscrito a la unidad de familia y, por tanto, sabe identificar perfectamente un posible caso de violencia de género, escuchó desde la calle gritos. Estaba fuera de servicio, pero se apresuró a intervenir. Observó que la puerta del adosado en cuyo interior una mujer sollozaba y gritaba estaba abierta. Entró y descubrió la agresión. Su marido la estaba golpeando. El agente agarró al agresor, se lo quitó de encima a la mujer y lo redujo. Al mismo tiempo, se identificó como policía nacional. La víctima sangraba a consecuencia de los golpes que había sufrido en el rostro.
