Fingía que era un chaval de entre 13 y 16 años, engañaba a niñas de entre 10 y 16 años y les pedía que le pasaran vídeos y fotos de índole sexual. En realidad, era un hombre y llegó a acumular en su terminal móvil más de 15.000 archivos de contenido pedófilo. La Audiencia Provincial de Sevilla le ha condenado a más de 66 años de cárcel por lo ocurrido, pero en virtud del artículo 76.1 del Código Penal el máximo que cumplirá en prisión serán 12.
