El presidente se ha volcado en estas elecciones como si se jugara su propia presidencia y aprovechó su último acto para acusar de extremismo a los demócratas, a quienes favorecen los sondeos
El presidente se ha volcado en estas elecciones como si se jugara su propia presidencia y aprovechó su último acto para acusar de extremismo a los demócratas, a quienes favorecen los sondeos
El presidente se ha volcado en estas elecciones como si se jugara su propia presidencia y aprovechó su último acto para acusar de extremismo a los demócratas, a quienes favorecen los sondeos
