La investigación sobre el médico de atención primaria detenido en Los Realejos ha sacado a la luz un premeditado y retorcido modus operandi diseñado para anular la capacidad de reacción de sus pacientes. El facultativo no solo aprovechaba la vulnerabilidad de mujeres jóvenes, de entre 17 y 19 años, sino que construía un escenario de autoridad falso: afirmaba pertenecer a una inexistente Unidad de Educación Sexual y Prevención de Contagios. Bajo este engaño, justificaba exploraciones mamarias y ginecológicas que no correspondían a su competencia ni al motivo de la consulta.
