Ella llegó sola a un lujoso hotel de El Alentejo (Portugal) para pasar cinco días de relax el mes de julio de 2018. Él era jefe de sala en el restaurante del hotel. Cada noche, ella se quedaba la última en el comedor. El fue «muy amable, cariñoso, maravilloso…», recordaría luego la mujer, una madrileña madura y adinerada. Tras un encuentro íntimo en la piscina del hotel y varios días juntos en Évora, la mujer pensó que habían iniciado una relación de pareja. Pero en realidad él había trazado «un plan» para engañarla y vivir de ella. Un año y casi 11.000 euros después, él la dejó.
