

El golpe más duro al narcotráfico internacional en aguas cercanas al archipiélago ya tiene cifras definitivas, y son mareantes. El alijo de cocaína en Canarias interceptado el pasado 1 de mayo por la Guardia Civil no solo destaca por su volumen, sino por la logística cuasi militar que lo protegía. Según el reciente auto del magistrado de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, el valor de mercado de las 30,2 toneladas de estupefaciente incautadas asciende a la astronómica cifra de 812 millones de euros.
Esta operación, liderada por la Unidad Central Operativa (UCO), se consagra como una de las mayores incautaciones de la historia de España. El buque, de bandera de las Islas Comoras, fue abordado en una maniobra de alta precisión cerca de las costas del Sáhara Occidental, para ser trasladado posteriormente al Puerto de la Luz, en Las Palmas de Gran Canaria.
Los detalles del arsenal hallado en el alijo de cocaína en Canarias
Lo que parecía una inspección rutinaria de un carguero sospechoso se convirtió en un escenario de alta tensión. El auto judicial revela que, tras el abordaje inicial, los agentes localizaron a 17 tripulantes en cubierta. Sin embargo, las sospechas del capitán no cuadraban con la realidad de la nave. Minutos después, los efectivos policiales descubrieron a otros seis hombres ocultos en la zona de proa.
Estos individuos no estaban escondidos simplemente para evitar la detención; estaban fuertemente armados. La Guardia Civil intervino un arsenal que incluía tres fusiles de asalto, una pistola, cargadores de repuesto y diez cajas de munición sin abrir. Este componente bélico confirma, según los investigadores, que se trata de una organización criminal de máxima peligrosidad dispuesta a defender el cargamento de 812 millones de euros ante cualquier intento de “vuelco” o intervención.
La galería secreta de las 30 toneladas de droga
La inspección técnica del barco permitió descubrir cómo se ocultaba tal cantidad de sustancia sin levantar sospechas en puerto. En la popa de la nave, los agentes hallaron una puerta metálica camuflada que daba acceso a una galería de gran longitud. En su interior se apilaban de forma sistemática 1.279 fardos de cocaína.
El destino del barco ha sorprendido a los expertos en rutas atlánticas. El buque partió de Sierra Leona y, según la hoja de ruta, se dirigía a Libia, lo que sugiere una nueva vía de entrada de estupefacientes hacia Europa o el mercado africano, utilizando las costas cercanas a Canarias como punto de tránsito estratégico.
Prisión sin fianza por riesgo de fuga y gravedad de las penas
Ante tales evidencias, el magistrado Ismael Moreno no ha dudado en decretar prisión provisional, comunicada y sin fianza para los 23 tripulantes detenidos. La Fiscalía Antidroga, que impulsó la querella inicial, sostiene que existe un riesgo extremo de fuga dada la magnitud del alijo y las elevadas penas de cárcel a las que se enfrentan los acusados.
Los delitos imputados no se limitan al tráfico de drogas a gran escala y organización criminal; también se incluyen cargos por tenencia de armas y sustancias inflamables. El juez subraya en su auto que la libertad de los implicados pondría en serio peligro la investigación, que aún busca determinar quiénes son los verdaderos dueños del cargamento más valioso interceptado en los últimos años en el entorno canario.
El pesaje final arrojó la cifra de 30.200 kilogramos de cocaína pura, una cantidad que habría inundado los mercados europeos si no hubiera sido por la intervención de la UCO. La investigación continúa abierta para desentramar la red logística en tierra que debía recibir este cargamento histórico.
