Estuvo trabajando en un reconocido restaurante de Tenerife entre mayo de 2016 y junio de 2018. Era el maître, el jefe de sala, de uno de los tres negocios de hostelería que dirigía un matrimonio y sus tres hijos. La familia, en esas fechas, atravesaba un momento duro tras el fallecimiento de la matriarca y delegaron en ese empleado funciones de gestión de uno de los restaurantes. Sin embargo, y por un acontecimiento fortuito, uno de los propietarios del restaurante descubrió que ese trabajador se aprovechaba de la confianza que le había dado y le «estaba robando», aunque en ese momento no supo ni desde cuándo ni la cantidad total.
