

Agentes de la Guardia Civil pertenecientes a la Sección Fiscal y Fronteras del Aeropuerto de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna, en una operación conjunta con la Agencia Tributaria, han interceptado a un varón que pretendía introducir en la isla un importante cargamento de mercancía ilícita.
El investigado, que aterrizó recientemente en la terminal tinerfeña, portaba en su equipaje un total de 241 relojes falsificados de marcas de alta gama.
Los nervios delataron al infractor en Los Rodeos
El éxito de la intervención se debió, en gran medida, a la pericia de los agentes especializados en materia fiscal que realizaban labores de prevención y vigilancia durante la llegada de pasajeros. Según consta en las diligencias, la actitud nerviosa del acusado ante la presencia policial levantó de inmediato las sospechas de los efectivos.
Tras una breve entrevista con el viajero, los agentes decidieron proceder al registro exhaustivo de su equipaje. Al abrir las maletas, los guardias civiles hallaron el botín: centenares de relojes de tres reconocidas firmas de lujo, perfectamente ordenados y clasificados según la marca a la que suplantaban.
Un golpe contra el delito de propiedad industrial
El individuo está siendo investigado como presunto autor de un delito contra la propiedad industrial. Este tipo de prácticas no solo suponen un fraude directo a las marcas originales, sino que también generan un perjuicio significativo a los sectores económicos legales y, en muchos casos, representan un riesgo para la seguridad y salud del consumidor.
Las diligencias instruidas han sido puestas a disposición del Administrador de la Aduana de la Agencia Tributaria. Asimismo, se ha procedido a informar a las marcas afectadas sobre sus derechos como perjudicadas en este proceso judicial, ya que el valor de mercado de las piezas originales que se pretendían simular habría alcanzado cifras astronómicas.
Vigilancia férrea en las fronteras de Tenerife
Esta nueva incautación ratifica el compromiso de la Guardia Civil y la Agencia Tributaria en la lucha contra el comercio ilícito en los puntos de entrada a las islas. Los controles en los aeropuertos canarios se han intensificado para detectar no solo el tráfico de sustancias estupefacientes, sino también el flujo de mercancías falsificadas que alimentan la economía sumergida.
