Su verdadera dirección se dejó sentir cuando tocaba, con un ritmo implacable, una articulación de ensueño y una musicalidad sin fisuras y sin atisbos de amaneramientos o versiones románticas
Su verdadera dirección se dejó sentir cuando tocaba, con un ritmo implacable, una articulación de ensueño y una musicalidad sin fisuras y sin atisbos de amaneramientos o versiones románticas
Su verdadera dirección se dejó sentir cuando tocaba, con un ritmo implacable, una articulación de ensueño y una musicalidad sin fisuras y sin atisbos de amaneramientos o versiones románticas
