Los tres menores que permanecieron encerrados por sus padres durante casi cuatro años en una casa de Fitoria, a cinco minutos en coche del centro de Oviedo, «echan de menos» a sus progenitores y mantienen contacto telefónico con ellos a pesar de que el matrimonio permanece en prisión preventiva. Así lo aseguraron este martes, a la salida de la primera sesión del juicio que se está celebrando en la sección segunda de la Audiencia Provincial, los abogados del matrimonio, un alemán de 53 años y una estadounidense de 48 que se enfrentan a penas que suman 25 años y cuatro meses de prisión. «Los niños no tienen ningún temor respecto de sus padres, ni tienen ningún ánimo de aversión», sostiene Javier Muñoz, la defensa de la madre de los niños.
