El informe forense ampliado sobre la muerte del pequeño Lucas, el niño de cuatro años muerto violentamente en Garrucha (Almería) el pasado mes de diciembre, ha concluido que falleció a causa de un shock hemorrágico provocado por un «traumatismo abdominal violento», descartando así que las lesiones letales fueran producto de masajes o prácticas de curanderismo.
