«No soy muy bueno en empresariales, tengo estudios básicos». Con esta extraña declaración, con la que contestaba a una pregunta a la fiscal, un empresario tinerfeño acusado de un presunto delito de fraude agravado a la Seguridad Social por más de 147.000 euros, pareció que pretendía eludir su responsabilidad penal en los hechos que le atribuye la Fiscalía en un juicio cuya primera vista oral se celebró este lunes en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.
