Alejandro es un venezolano de 23 años que lleva en Madrid desde los 15. Al poco de llegar a España ingresó en los 42 (Forty-Two), una pandilla de origen latino y arraigada en Madrid. Ahora es un superviviente que ha conseguido salir de una banda. Porque, al entrar, se jura que no se abandonará nunca. «De ahí solo se sale pagando, con dinero o con sangre», cuenta a El Periódico.
