La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta a una trabajadora cuya profesión habitual era personal de limpieza, al considerar que las patologías diagnosticadas que padece le impiden desempeñar no solo su oficio habitual, sino cualquier otra actividad laboral en unas «condiciones mínimas de regularidad, eficacia, rendimiento, dignidad, esfuerzo y concentración».
