Los hijos de la mujer de 75 años que murió en la población murciana de Beniaján al ser arrollada por un coche al volante del cual iba su propio esposo creen que no se trató de un accidente: que fue un crimen. «Tienen claro que fue totalmente premeditado», detalla Juan Alí Martínez, el abogado al que contrataron los descendientes de la pareja para llevar el caso.
