Le llamaban Kichi. De 57 años y origen sirio, «trabajaba para Unión de Relojeros Certificados SLU», una empresa mercantil madrileña de «reparación de relojes y joyería» de lujo en un local de la calle Montera de Madrid.
Le llamaban Kichi. De 57 años y origen sirio, «trabajaba para Unión de Relojeros Certificados SLU», una empresa mercantil madrileña de «reparación de relojes y joyería» de lujo en un local de la calle Montera de Madrid.
