Anna y su hermana Olivia desaparecieron en Tenerife el 27 de abril de 2021, después de pasar unas horas con su padre, Tomás Gimeno, que estaba en trámites de separación de la madre de las niñas, Beatriz Zimmerman. Ella no volvió a ver a sus pequeñas con vida. Cinco años después, el caso sigue presente en la memoria colectiva de Canarias como una desaparición que no solo acabó revelando un crimen de vileza extrema, también se convirtió en un caso que obligó a los poderes públicos y a la sociedad española en general a mirar de frente la violencia vicaria.
