

La reciente intervención de la Guardia Civil en una finca de Santa Cruz de Tenerife, en el marco de la ‘Operación Hermit‘, no solo ha sorprendido por la cantidad de plantas incautadas. Lo que ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y policiales es el hallazgo de sustancias procesadas de alta pureza, entre las que destaca el rosin de cannabis. Pero, ¿qué es exactamente este producto y por qué es mucho más peligroso que la marihuana convencional?
El rosin no es una droga nueva, pero su presencia en el mercado negro de Canarias ha crecido debido a su potencia extrema. A diferencia de otros derivados, este concentrado se obtiene mediante un proceso físico de calor y presión, eliminando la necesidad de disolventes químicos, lo que le otorga una apariencia de “pureza” que es, precisamente, su mayor trampa para la salud.
El proceso de extracción: ¿Por qué preocupa a la Guardia Civil?
Durante el registro de la finca desmantelada, la Guardia Civil localizó útiles destinados específicamente a la transformación del cannabis. El rosin se extrae aplicando presión y calor controlados a los cogollos de marihuana o al hachís mediante prensas especializadas. El resultado es una resina (de ahí su nombre, ya que rosin significa resina en inglés) con una densidad de cannabinoides y terpenos muy superior a la de cualquier planta.
A diferencia del BHO (Butane Hash Oil), que utiliza butano y puede dejar residuos tóxicos, el rosin se promociona como un producto “limpio”. Sin embargo, esa falta de químicos es lo que permite alcanzar concentraciones de THC (tetrahidrocannabinol) que pueden rozar el 80% o 90%, provocando efectos devastadores en el sistema nervioso central.
Los efectos inmediatos: De la euforia a la relajación extrema
El consumo de rosin de cannabis suele realizarse mediante vaporización o el llamado dabbing (calentar una superficie metálica e inhalar el vapor de golpe). Debido a su potencia, los efectos en el cuerpo son casi instantáneos:
- Euforia intensa: Un subidón de bienestar que puede resultar abrumador para consumidores no habituales.
- Alteraciones cognitivas: La capacidad de procesar información se ralentiza drásticamente, afectando a la toma de decisiones y la coordinación motora.
- Percepción sensorial alterada: Los colores, sonidos y luces se perciben con una intensidad que puede derivar en desorientación espacial.
Sin embargo, tras la fachada de relajación muscular profunda que buscan algunos usuarios, se esconden riesgos que la Guardia Civil y los servicios médicos de Tenerife están empezando a documentar con mayor frecuencia.
Los peligros reales: Psicosis y fallos cardiovasculares
El mayor riesgo del rosin de cannabis reside en su capacidad para actuar como detonante de trastornos mentales graves. Al ser un concentrado con niveles de THC fuera de lo común, el riesgo de sufrir una psicosis inducida por el cannabis aumenta exponencialmente.
- Brotes psicóticos y esquizofrenia: En personas con predisposición genética, el consumo de rosin puede desencadenar episodios de paranoia, delirios y alucinaciones. El cerebro recibe una carga de dopamina y THC que es incapaz de procesar, rompiendo el contacto con la realidad.
- Riesgos cardiovasculares: Estudios recientes vinculan el uso de estos concentrados potentes con un aumento crítico del ritmo cardíaco e hipertensión. Para personas con patologías previas, el uso de rosin podría derivar en arritmias o complicaciones coronarias graves.
- Adicción y tolerancia: Al ser tan potente, el cerebro genera tolerancia con rapidez. Esto obliga al consumidor a usar dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto, entrando en una espiral de dependencia mucho más rápida que con el consumo de porros tradicionales.
La Operación Hermit y el mercado del Rosin en Tenerife
La Guardia Civil ha detallado que en la finca desmantelada no solo se cultivaban 700 plantas, sino que se preparaba el rosin para su distribución local. Este hallazgo confirma que Tenerife no es solo un punto de paso, sino un centro de procesado para este tipo de drogas de alta gama. La presencia de botes de sirope de hachís y derivados del rosin indica una profesionalización del narcotráfico que busca captar a un público joven que busca efectos más rápidos e intensos.
La vaporización de estos concentrados también se ha vinculado a daños respiratorios y complicaciones pulmonares, especialmente cuando los dispositivos utilizados no son los adecuados o la resina se mezcla con aceites para facilitar su consumo.
Desde la Guardia Civil se mantiene la vigilancia sobre este tipo de laboratorios caseros, ya que el rosin, por su forma de fabricación, puede parecer inofensivo al no usar gases explosivos, pero su impacto en la salud pública de Canarias está demostrando ser una amenaza real y creciente.
