Una noche de marzo, un turista que se alojaba en el sur de Gran Canaria, decidió instalarse una aplicación de citas. Contactó con un hombre con el objetivo –creyó él– de mantener un encuentro. Pero el turista, de 84 años, desconocía las intenciones reales del individuo que se ocultaba tras la pantalla. Robarle. Ese era presuntamente su modus vivendi. La reunión terminó en una agresión mortal, con el anciano fallecido a consecuencia de un golpe recibido y un homicida huido. Hasta este miércoles. La Policía Nacional detuvo al presunto autor del crimen, que se refugiaba en Tenerife.
