

La indignación vuelve a sacudir al Archipiélago tras conocerse los detalles de una reciente intervención del SEPRONA. Un nuevo caso de maltrato animal en Canarias: la Guardia Civil rescata a 29 perros en condiciones deplorables en una finca ubicada en el municipio de La Aldea de San Nicolás, en Gran Canaria. La operación, fruto de la colaboración ciudadana, ha permitido poner a salvo a una treintena de animales que malvivían en un entorno de insalubridad absoluta, privados de las necesidades más básicas y bajo una desatención veterinaria prolongada.
La Comandancia de Las Palmas inició la investigación tras el aviso de un vecino que alertó sobre la posible existencia de animales en estado de abandono. Al llegar al lugar, los agentes se encontraron con un escenario dantesco que confirma la gravedad del maltrato animal en las Islas.
Un recinto sin vallado y casetas de escombros
Durante la inspección técnica, la Guardia Civil comprobó que la finca no contaba con vallado perimetral ni barreras que garantizaran la seguridad de los animales. En el interior, se localizó un amplio número de casetas improvisadas construidas con materiales de desecho como pallets, maderas astilladas y restos de mobiliario.
Estas estructuras, lejos de ofrecer refugio, suponían un peligro directo para los canes debido a la presencia de elementos punzantes y clavos expuestos. Además, carecían de las condiciones mínimas de aislamiento frente a las inclemencias meteorológicas, dejando a los perros totalmente expuestos al intenso sol de la zona, la lluvia y el viento.
El horror del encadenamiento y la insalubridad
Lo más estremecedor del informe policial detalla que ninguno de los animales se encontraba en libertad. Los 29 perros, incluyendo seis crías, permanecían encadenados con correas de muy corta longitud, lo que limitaba gravemente su movilidad y les impedía desarrollar un comportamiento natural.
El entorno donde los animales estaban obligados a permanecer estaba cubierto de excrementos acumulados de varios días. Esta convivencia forzosa con sus propios desechos generó una plaga masiva de insectos y parásitos. Por si fuera poco, los bebederos presentaban una capa viscosa de bacterias (conocida como biofilm), característica de la materia en descomposición, lo que convertía el agua en un foco de infección insalubre.
Heridas abiertas y falta de atención veterinaria
La salud física de los animales era crítica. Todos los canes presentaban heridas visibles sobre las que se posaban las moscas, un signo inequívoco de la falta de cuidados profesionales. La desesperación de los animales llegó al punto de que los agentes observaron a uno de ellos ingiriendo sus propias heces debido al hambre y la negligencia sistemática.
Ante la gravedad de los hechos y con el objetivo de salvaguardar la vida de los ejemplares, la Guardia Civil procedió a la incautación cautelar de los 29 perros. En una operación coordinada con el Área de Bienestar Animal del Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás, los animales han sido trasladados a instalaciones municipales donde ya reciben tratamiento veterinario y alimentación adecuada.
Implicaciones legales por el maltrato animal en Canarias
La Guardia Civil ha instruido diligencias penales contra el responsable de la finca por entender que existen indicios de un presunto delito de maltrato animal por omisión de cuidados debidos. El investigado ha quedado a disposición de la Autoridad Judicial.
Este nuevo caso de maltrato animal en Canarias pone de manifiesto la importancia de la denuncia ciudadana para erradicar estas prácticas. Desde las instituciones se recuerda que la actual legislación en el Archipiélago y la Ley de Bienestar Animal estatal castigan con severidad a quienes mantienen a los animales en condiciones que comprometan su integridad física y psíquica.












