Un adepto a la secta desmantelada en Tenerife a finales del pasado año llegó a dejar su trabajo de socorrista porque en su actividad debía usar un bañador de color rojo. Y es que dicha tonalidad estaba prohibida en las prendas de vestir para los seguidores del citado grupo sectario, que presuntamente utilizaba prácticas de rituales santeros para esconder actividades delictivas, según la investigación desarrollada por la Policía Nacional.
