

La noticia del hallazgo de un cuerpo sin vida en la mañana de este miércoles en la pista de El Draguillo, zona de Benijo, ha conmocionado al macizo de Anaga. Las autoridades han confirmado que el fallecido es Hipólito González Sosa, nacido en 1976 y conocido popularmente como ‘Polo’. Considerado el último residente fijo del caserío, su figura era una institución en la zona como el “guardián del Draguillo”.
Hallazgo en plena tormenta
La intervención se produjo tras un aviso al 112 Canarias por parte de dos turistas que transitaban por el lugar. Agentes de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife localizaron el cuerpo en una zona de difícil acceso, coincidiendo con el episodio de tormenta que afecta actualmente al nordeste de la isla.
El cadáver presenta diversas magulladuras, aunque por el momento se desconoce si estas fueron provocadas por desprendimientos durante el temporal o por una caída accidental. La investigación corre a cargo de la Policía Nacional, mientras que efectivos del Consorcio de Bomberos de Tenerife evalúan el rescate. Debido a que la pista permanece cortada por desprendimientos a dos kilómetros del lugar, se valora el traslado del cuerpo mediante helicóptero.
El último residente de El Draguillo
Nacido y criado en el caserío, ‘Polo’ heredó de su padre la responsabilidad de custodiar la Hacienda de Las Palmas de Anaga (Bien de Interés Cultural desde 2014) y la ermita de San Gonzalo. Durante años, fue el único vecino permanente en un enclave que carece de suministro eléctrico convencional y cobertura telefónica estable.
Persona de referencia para propietarios y senderistas, alternó trabajos en la construcción con el cultivo de papas, ajos y bubangos en las parcelas del caserío. Vecinos de Anaga recuerdan que Polo ya había sobrevivido a un accidente similar meses atrás, cuando fue localizado días después de caer por un barranco en la misma zona.
Un vacío en el corazón de Anaga
Con su pérdida, El Draguillo pierde a su memoria viva. Polo no solo mantenía las viviendas del caserío, sino que ejercía como guía y custodio de uno de los rincones más aislados de Tenerife. Las circunstancias exactas de su fallecimiento están pendientes de las pruebas forenses, mientras Anaga lamenta la desaparición de su vecino más emblemático.
