Sonaba un timbre y se acababa todo. Da igual que estuvieran comiendo, descansando o intentando arañar unos minutos de respiro en un sótano sin ventilación: tenían que salir de inmediato y ponerse ante el siguiente cliente. Así, bajo órdenes constantes, amenazas económicas y un férreo control sobre sus movimientos, vivían ocho mujeres explotadas sexualmente en un chalé de lujo de Ciudad Lineal (Madrid), que han sido liberadas por la policía.
