Era miércoles y desde las tres de la tarde las campanas de las iglesias repicaban a júbilo: «¡Fumata blanca!» en la Capilla Sixtina tras el cónclave que eligió al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio nuevo pontífice, será el Papa Francisco. Aquella tarde, Dalmacio Mendoza Navarro y María de los Ángeles Bello González, naturales de La Gomera pero residentes en Tenerife desde hacía décadas, cuidaban de su nieto de cuatro años, José Dalmacio, en la casa de la calle Basalto, en Piedra Hincada. Las horas transcurrían tranquilas hasta que José Antonio Gomes Soares, natural de Cabo Verde, convirtió aquella tarde en el mismísimo infierno.
