

La impunidad con la que operaba una de las bandas más activas del norte de Tenerife llega a su fin. Este lunes, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife abre sus puertas para juzgar a cinco hombres acusados de sembrar el miedo en decenas de hogares tinerfeños. La Fiscalía no ha tenido miramientos y solicita penas que, en su conjunto, superan los 31 años de prisión.
Los acusados, que ya se encuentran en régimen de prisión provisional, no eran simples aficionados. Según el escrito de acusación recogido por Europa Press, actuaban de “común acuerdo” y con un objetivo único: el enriquecimiento ilícito mediante el saqueo sistemático de joyas, relojes de alta gama, tecnología y dinero en metálico.
El temido método del ‘pico loro’
Lo que más alarma ha generado en la sociedad tinerfeña es el modus operandi empleado por el grupo. La banda utilizaba la técnica del ‘pico loro’, una herramienta de fontanería que aplicaban con fuerza bruta para fracturar los cilindros mecánicos de las cerraduras. Con este sistema, lograban vulnerar los sistemas de seguridad de puertas y ventanas en cuestión de segundos, dejando a los residentes totalmente indefensos.
A lo largo de su trayectoria delictiva, los acusados lograron hacerse con un botín que supera los 20.000 euros en efectivo, además de un valor incalculable en joyas. Sin embargo, su actividad no se limitaba al robo “limpio”.
Violencia extrema: un ataque con destornillador
La peligrosidad de esta banda quedó demostrada en uno de los asaltos más dramáticos. Al ser sorprendidos por el morador de una de las viviendas mientras desvalijaban las habitaciones, los delincuentes no dudaron en emplear la violencia física. Según el informe fiscal, agredieron a la víctima con un destornillador, causándole lesiones que agravan considerablemente la petición de cárcel.
La operación policial que terminó con su detención reveló que la banda era, en realidad, una pequeña organización criminal polivalente. En los registros domiciliarios realizados por los agentes, se intervinieron:
- Un machete de grandes dimensiones.
- Dos armas de fuego sin licencia.
- Importantes cantidades de estupefacientes valoradas en más de 22.000 euros.
21 víctimas a la espera de justicia
El Ministerio Público considera que los hechos son constitutivos de una larga lista de delitos: robo con fuerza en casa habitada, robo con violencia, lesiones, delitos contra la salud pública y tenencia ilícita de armas. Además, para uno de los procesados se solicita un agravante por reincidencia, lo que podría endurecer su estancia en prisión.
Más allá de los años de cárcel, el juicio busca resarcir a los 21 perjudicados identificados en la causa. La Fiscalía exige el pago de una multa superior a los 45.000 euros y la indemnización íntegra por los objetos que nunca fueron recuperados, así como por los graves desperfectos ocasionados en las propiedades asaltadas.
Cómo proteger tu casa del método ‘pico loro’: Consejos de seguridad
La profesionalización de bandas como la que ahora se sienta en el banquillo en Tenerife obliga a los propietarios a reforzar la seguridad en sus hogares. Según expertos en cerrajería y fuentes policiales, estas son las medidas clave para neutralizar el uso del ‘pico loro’:
- Instalar escudos acorazados: El objetivo de los ladrones es morder el cilindro con la herramienta. Un escudo protector de calidad oculta el bombín y hace imposible que las tenazas o el ‘pico loro’ tengan agarre.
- Bombines “antibumping” y antirotura: Sustituir la cerradura convencional por una con tecnología reforzada evita que el cilindro se parta por la mitad al ser traccionado.
- Cerraduras de sobreponer o cerrojos extra: Contar con un segundo punto de cierre, preferiblemente un cerrojo de seguridad interior, duplica el tiempo que el ladrón necesita para entrar, lo que suele disuadir el intento.
- No dejar rastros de ausencia: La banda del norte vigilaba las rutinas. Evite publicar sus viajes en tiempo real en redes sociales y pida a un vecino que recoja el correo si va a estar fuera varios días.
- Cámaras de vigilancia visibles: Aunque no impiden el uso de la fuerza, actúan como un potente elemento disuasorio psicológico para bandas que buscan objetivos fáciles y rápidos.
